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Monday, July 21, 2008

Solidaridad con Cuba


GRAN MARCHA EN SOLIDARIDAD CON CUBA


Sábado, 26 de julio
12h Hemiciclo a Juárez a la Embajada de EUA, Cd. de México
para carteles, volantes, DVD, boletines informativos, etc. llama al
5782-2564 o 044-55-2895-8057
o visita nuestras oficinas en Madero 71, 1 piso, int. 4
lunes-martes-miércoles, 7-9pm

FESTEJO/BAILE
"De corazón a corazón va por Cuba este Son"
¡Música cubana!
Kike y su aché
desde Santiago de Cuba: Son Caliente
de México: Son de Maíz
con comida y bebidas cubanas
Viernes, 25 de julio, a partir de las 8pm
Salón Los Angeles, Calle Lerdo 206 esq. con Flores Magón
Col. Guerrero (Metro Tlatelolco)
boleto: 120 pesos
para boletos llama a:
5782-2564, 044-55-1849-9274





Friday, February 22, 2008

Euskal Herria y el nacionalismo españolista *

Gilberto López y Rivas

La declaración unilateral de independencia de Kosovo con el apoyo abierto de Estados Unidos y la Unión Europea –con la excepción de España, la oposición de Rusia y el rechazo muy comprensible de Serbia– muestra el doble rasero de las grades potencias del imperialismo mundial con respecto al derecho de autodeterminación de pueblos y naciones, especialmente cuando éste se ejerce por medio del establecimiento de un Estado propio. Fueron estas potencias y fuerzas políticas –que con frecuencia vociferan sobre los peligros de la balcanización cuando de autonomías indígenas se trata– las que propiciaron la destrucción de Yugoslavia como Estado multinacional unificado, que culmina ahora con la separación de Kosovo. Así, para los imperialistas existen independencias “políticamente correctas” y otras que se consideran poco pertinentes para la estabilidad de su espacio político europeo y sus vocaciones hegemónicas. Esta situación, como afirmó el editorial de nuestro diario, “no obedece a un compromiso con la autodeterminación de los pueblos, sino a designios geoestratégicos para controlar la zona de los Balcanes y la orilla oriental del Adriático” (La Jornada, 18/2/08).

Pero incluso las reticencias de España a reconocer esta secesión –protegida por las tropas de la OTAN– no están basadas realmente en la defensa de los principios jurídicos internacionales de integridad territorial y no intervención proclamados por la ONU (aunque sin cumplir actualmente por la subordinación de este organismo a Estados Unidos), sino en sus intereses que como Estado mantiene respecto a nacionalidades y naciones que en su interior buscan por muy diversas vías expresar sus reivindicaciones y ejercer sus derechos nacionales que confrontan el rancio y exacerbado nacionalismo españolista que desde el régimen franquista mantienen los distintos gobiernos de Madrid, sean éstos de la ultraderecha del Partido Popular o de la izquierda institucionalizada del Partido Socialista Obrero Español.

Una y otra vez en los debates de la reforma del estatuto autonómico de Cataluña –por ejemplo– se reiteró la peregrina idea de que “España” es la única nación permisible y realmente existente, negando esta condición a otras entidades que histórica, económica, territorial, cultural y sociológicamente cuentan con todas las características y connotaciones que este concepto tiene en el mundo contemporáneo, y que le dan precisamente al Estado español su carácter multinacional. La negativa tajante a aceptar este carácter por parte de los grupos y clases gobernantes españolistas es el sustrato ideológico que explica –en parte– la imposibilidad de encontrar una salida dialogada y negociada al conflicto más candente de la “cuestión nacional” del Estado español: el País Vasco.

Por ello, al igual que en la dictadura de Franco se pretende mantener la sacrosanta unidad de España –ahora exaltada con el apoyo adocenado a una monarquía que nace con el pecado original de su subordinación a la Falange y al generalísimo– a partir de las razzias, la represión generalizada, la tortura, la violación y negación de los más elementales derechos de reunión, asociación, manifestación y organización política del pueblo vasco.

El actual gobierno español ha declarado un virtual estado de excepción en Euskal Herria al vetar y reprimir concentraciones, protestas y manifestaciones públicas; detener, procesar, incomunicar y condenar a penas descomunales a centenares de militantes y simpatizantes de las diversas organizaciones de la izquierda abertzale; prohibir prácticamente todos los periódicos y las revistas que muestran alguna inclinación de este signo; colocar fuera de la ley no sólo a Batasuna, sino también a los partidos políticos Acción Nacionalista y Partido Comunista de las Tierras Vascas, impidiendo su concurrencia a comicios municipales y cerrando con ello la vía electoral y la representación ciudadana, de las que tanto se vanaglorian los ideólogos de la democracia burguesa. ¿No es una invitación a la violencia por parte del Estado español cancelar las vías políticas de participación?

Tampoco se requiere mucho conocimiento de la historia del nacionalismo en el ámbito mundial para comprender la veracidad de la tesis de que a mayor supresión de derechos nacionales y de sus manifestaciones políticas, económicas y culturales, mayor será el fortalecimiento de los sentimientos nacionalistas del grupo o nación de que se trate. Asimismo, es imposible que la búsqueda de solución a un innegable conflicto armado pase por la criminalización generalizada y la supresión de todos los interlocutores posibles. Gerry Adams nos comentó a los integrantes de la Comisión de Concordia y Pacificación que aún en los momentos más tensos y difíciles del conflicto con el Ejercito Republicano Irlandés (ERI), cuando explotaban las bombas en Londres, las autoridades británicas mantuvieron contacto con los representantes del Sinn Féin, su ala política, lo que explica parcialmente la conclusión pacífica, política y negociada del conflicto en Irlanda del norte.

También es evidente que el movimiento independentista vasco es algo más que ETA. Sólo 10 por ciento de los detenidos en estos meses son miembros comprobados de esta organización, aunque las autoridades y los inquisidores mediáticos aplican indiscriminadamente la etiqueta de “terroristas” a todos los prisioneros. Es un hecho que una franja muy amplia y representativa del independentismo no comulga con sus métodos, la reanudación de los cuales –por cierto– ha servido como anillo al dedo para justificar ante su opinión pública las escaladas represivas y para encubrir la total negativa de la clase dominante a siquiera discutir la posibilidad de la puesta en práctica del derecho a la autodeterminación en el País Vasco y el cambio cualitativo de la política acorde con la naturaleza multinacional del Estado español.


* Tomado de La Jornada

Friday, November 16, 2007

Nuevo Manual estadunidense de contrainsurgencia**

Gilberto López y Rivas


Como expresión del grado de involucramiento de la alta burocracia académica en los esfuerzos belicistas del imperialismo estadunidense, la Universidad de Chicago publicó en julio de este año una edición de bolsillo –de chaqueta militar, naturalmente– del nuevo Manual de campo de contrainsurgencia (No. 3-24). Esta abierta complicidad de los círculos de educación superior con la maquinaria de guerra de Estados Unidos provocó un alud de críticas de los intelectuales independientes estadunidenses, quienes con rigor analizaron el texto coordinado por el general David H. Petraeus y condenaron el vergonzoso papel jugado por las autoridades universitarias que consintieron en editar un manual destinado a la persecución, tortura y asesinato de seres humanos y a la ocupación militar de países en los "oscuros rincones del mundo" en los que Estados Unidos pretende hacer prevalecer sus intereses.

Uno de estos críticos es David Price, autor de un demoledor artículo traducido al castellano y publicado por Rebelión: "Prostitución de la antropología al servicio de las guerras del imperio", en el que demuestra el plagio realizado –en particular en el capítulo tercero del Manual– de autores como Victor Turner, Anthony Giddens, David Newman, Susan Silbey, Kenneth Brown, Fred Plog, Daniel Bates, Max Weber, entre otros.

Este capítulo, considerado central por Price, fue escrito por la antropóloga Montgomery Mcfate, quien –recordemos– es una de las más fervientes partidarias de la utilización de la ciencia antropológica en la contrainsurgencia a partir de equipos de antropólogos "empotrados" en las unidades de combate en Afganistán e Irak.

Price destaca esta carencia de ética intelectual debido a que "las pretensiones de integridad académica constituyen el fundamento mismo de la estrategia promocional del Manual", que ha sido alabado por los mercenarios intelectuales del Pentágono en los medios masivos de comunicación y en periódicos y revistas como el New York Times, Newsweek, entre otras publicaciones estadonidenses.

El Manual también ha provocado una reacción de alborozo en los medios militares de otras altitudes. El general brasileño Álvaro de Souza Pinheiro, por ejemplo, lo considera "el documento doctrinario de contrainsurgencia más bien elaborado que el mundo occidental ha visto hasta hoy en día" e informa que "gran parte de los ejércitos de la OTAN ya están en proceso de reformulación de sus documentos similares, teniendo como base el reciente manual norteamericano". (Chile Press, 02/04/2007). Seguramente que la Secretaría de la Defensa Nacional, a través del Plan México, está analizando tal novedad editorial para poner al día sus viejos manuales de guerra irregular y mejorar sus campañas contrainsurgentes en Chiapas y otros estados de la República, ahora con el auxilio de antropólogos empotrados –a la moda Mcfate– que ayuden a "comprender" a los militares las culturas de los "nativos" que se rebelan contra el orden establecido.

La lectura del Manual es obligatoria para entender la mentalidad de los intelectuales de la guerra "contra el terrorismo". El prefacio, firmado por el general Petraeus (ahora a cargo de las fuerzas expedicionarias de Estados Unidos en Irak) y por el general James F. Amos, del tristemente célebre Cuerpo de Marinos, muestra que los militares estadunidenses se tornaron, si no marxistas, por lo menos dialécticos, pues descubren que: "El Ejército y el Cuerpo de Marinos reconocen que cada insurgencia es contextual y presenta su propio conjunto de retos". Por ello, una campaña de contrainsurgencia requiere que "Soldados y Marinos" (así, con mayúsculas en todo el texto) "utilicen una mezcla de tareas de combate con habilidades más frecuentemente asociadas con agencias no militares… Se espera que Soldados y Marinos sean constructores de naciones lo mismo que guerreros. Ellos deben estar preparados para ayudar a restablecer instituciones y fuerzas locales de seguridad y asistir en la reconstrucción de los servicios básicos. Ellos deben de ser capaces de facilitar el establecimiento de la gobernabilidad local y el imperio de la ley. La lista de estas tareas es larga; hacerlas involucra una cooperación y coordinación con muchas agencias intergubernamentales (de Estados Unidos), de la nación huésped y del ámbito internacional… Conducir una campaña de contrainsurgencia exitosa requiere de una fuerza flexible, adaptable, dirigida por líderes ágiles, bien informados y astutos culturalmente".

El análisis de este prefacio a la luz de la ocupación neocolonial de Irak descubre que estos "constructores de naciones" han sido quienes sin justificación alguna llevaron a cabo una guerra violatoria del marco jurídico internacional contra un Estado independiente y miembro de la Organización de Naciones Unidas, misma que ha ocasionado la muerte de 650 mil iraquíes, la destrucción de la infraestructura básica de servicios públicos, el éxodo de millones de habitantes hacia el exterior, el saqueo y destrucción de su patrimonio cultural, el asesinato premeditado de sus escritores, docentes, médicos y abogados. La potencia ocupante estableció un gobierno pelele de colaboracionistas al que eufemísticamente llama "gobierno de la nación huésped", el cual se sostiene sólo por la letal astucia cultural de Soldados y Marinos y el imperio de la ley de Estados Unidos.

Por cierto, este año ha sido el más mortífero para las tropas de ocupación con 858 soldados estadunidenses muertos hasta el 6 de noviembre y 3 mil 855 acumulados desde 2003 (61 mil 996 muertos y heridos por causas hostiles y no hostiles). ¿Será que el Manual no está funcionando? ¿Qué los Soldados y Marinos no leen? ¿Qué los antropólogos empotrados no hacen bien su trabajo? ¿Será que la insurgencia es más dialéctica que la contrainsurgencia?

** Tomado de la Jornada